El Volcán Acatenango no es solo una montaña; es la puerta de entrada a un espectáculo natural inigualable. Con sus 3,976 metros sobre el nivel del mar, esta majestuosa cumbre ofrece la caminata más gratificante del país, culminando con vistas panorámicas que te dejarán sin aliento.
Duración: Generalmente es una caminata de dos días y una noche, permitiendo pasar la noche en el campamento base para ver las erupciones nocturnas.
Dificultad: Desafiante. Se requiere una buena condición física, ya que la subida es empinada y constante. ¡La recompensa vale cada esfuerzo!
Incluye: Guías locales expertos, equipo de campamento de alta calidad y comidas energéticas.